A muchos nos sorprende imaginar . Eso Así se organizó
la ruta La Calera- Sutamarchán, de unos 170 kilómetros de sinuosas trochas y
caminos reales que pasan de verdes montañas a dorados paisajes desérticos, en
cercanías de Ráquira y Villa de Leyva, en Boyacá.
Con 13 caballos criollos de paso y trocha, adaptados a
las condiciones geográficas y climáticas de nuestra tierra, y después de un
apetitoso desayuno, partimos el 27 de diciembre del 2007 desde una finca en La
Calera, a seis kilómetros de Bogotá.
A las 7:30 de la mañana tomamos el antiguo camino real
llamado -Camino del Indio, que bordea la represa de San Rafael y conecta con la
vía hacia el municipio de Guasca.
Almorzamos en el camino y descendimos de la montaña
para llegar hacia las 5:30 de la tarde a un agradable hostal cerca de Guasca
llamado Hacienda Betania, donde nos esperaban el aroma de un café colombiano
recién colado, un buen baño con agua caliente y una deliciosa cena.
Al día siguiente salimos hacia Suesca. Primero
llegamos a Guasca y tomamos la ruta hasta la represa de Tominé, cercana al
pueblo de Guatavita. Recorrimos la orilla de la represa hasta llegar al desvío
por el camino veredal que conduce a Gachancipá, donde nos internamos en la
antigua carretera que lleva a las poblaciones de Chocontá, Cucunubá y Nemocón.
Llegamos a Suesca en una noche hermosa, luego de haber
llenado los ojos con paisajes majestuosos y de haber disfrutado historias
simpáticas con gente muy agradable.
Mientras nosotros descansábamos en el hotel La
Montaña, con sus balcones pintorescos y arquitectura colonial, los caballos
recobraban energía en el potrero.
Dos días antes de que terminara el año arrancamos con
rumbo a Lenguazaque, rodeados de valles sabaneros impactantes y de trochas
cercanas a las minas de carbón. Todo, enmarcado en un cielo azul.
Ya con el 2008 encima, el recorrido era magnífico
mientras nos acercábamos a Ráquira (Boyacá). Faltaba cabalgar por el desierto de
La Candelaria y descender hacia el valle de Villa de Leyva y Sutamarchán. Por
fin descansamos y celebramos entre abrazos, canciones y mucha satisfacción por
nuestra aventura.